NICOLÁS STENO: VIAJE DE LA CIENCIA A LA FE.
Durante los días posteriores al Covid, tuve un susto considerable. Una mañana, me desperté con un bulto enorme en la parte trasera de la mandíbula superior derecha. Como había tenido una infección del virus unas semanas antes y como por aquellos días todos estábamos bastante afectados por la hipocondría, fui al médico con “más miedo que siete viejas”. Un análisis reveló lo que el doctor llamó varias “infecciones postcovid”: además de una parotiditis, tenía prostatitis y pancreatitis. Tantas “itis” juntas dieron alas al miedo, que se materializó en forma de ave oscura merodeando por los cielos sobre el centro médico donde me encontraba. Por suerte, otros análisis y pruebas más detallados realizados posteriormente revelaron que la prostatitis era simplemente una imagen ecográfica bastante común en hombres de mi edad. La pancreatitis fue un mal diagnóstico debido a una pequeña y transitoria alteración de la lipasa causada, precisamente, por la parotiditis. Y esta, lejos...






